El público no espera
al letrero “Aplausos” para chocar sus palmas cuando aparecen Juan Carlos
Bodoque y Tulio Triviño a un lado del televisor que enmarca el escenario de
“Resucitando una Estrella”. El noticiario 31 minutos ya no es rentable y ahora,
Bodoque y Tulio -junto a Patana Tufillo, Juanín Juan Harry y Guaripolo, el
personaje favorito de los niños de 31 minutos- deciden crear un programa de
concursos para devolver la fama a quienes alguna vez la tuvieron: las estrellas
olvidadas de la música.
La gente mira la
pantalla.
Chascoberto con Me
cortaron mal el pelo, Flor Juanina (en ausencia de Flor Bovina) con Mi muñeca
me habló, Latidos Latinos Urbanos Emergentes Hip Hop Hermano Brother (LLUEHHHB)
con Bailan sin cesar, Freddy Turbina con Equilibrio espiritual y John Quijada
con Diente blanco no te vayas, compiten por la figura de Tulio labrada en
malvavisco o un boleto doble para el show del payasito de la tele.
La gente sigue mirando
la pantalla.
Y nadie quiere la
figura de Tulio. Ni a un personaje que está dispuesto a todo con tal de tener
una oportunidad para demostrar su talento. Un joven artista que lo único que
quiere es recitar poesía, pero que recibe, a cambio, el menosprecio y la burla
de los jueces (Patana, Bodoque y Guaripolo) y del conductor del programa,
Tulio. Será su enojo quien le dé una oportunidad.
La gente mira la
pantalla, todavía.
Videos que corren,
luces que caen, ambulancias, flautistas y Huachimingo (el ser mitológico
extinto, amigo de Bodoque) haciendo entrevistas tras bambalinas, son parte del
espectáculo de “Resucitando una Estrella”, con una duración mayor a los 31
minutos. Además del pato Tengo Miedo y su versión de Nessun Dorma que provoca,
tanto en los asistentes como en el jurado y el conductor, el choque de palmas.
Sin necesidad de usar el letrero “Aplausos”.
Se apaga el telón.





