miércoles 8 de febrero de 2012

Yo nunca vi televisión aquí en el teatro




El público no espera al letrero “Aplausos” para chocar sus palmas cuando aparecen Juan Carlos Bodoque y Tulio Triviño a un lado del televisor que enmarca el escenario de “Resucitando una Estrella”. El noticiario 31 minutos ya no es rentable y ahora, Bodoque y Tulio -junto a Patana Tufillo, Juanín Juan Harry y Guaripolo, el personaje favorito de los niños de 31 minutos- deciden crear un programa de concursos para devolver la fama a quienes alguna vez la tuvieron: las estrellas olvidadas de la música. 

La gente mira la pantalla.

Chascoberto con Me cortaron mal el pelo, Flor Juanina (en ausencia de Flor Bovina) con Mi muñeca me habló, Latidos Latinos Urbanos Emergentes Hip Hop Hermano Brother (LLUEHHHB) con Bailan sin cesar, Freddy Turbina con Equilibrio espiritual y John Quijada con Diente blanco no te vayas, compiten por la figura de Tulio labrada en malvavisco o un boleto doble para el show del payasito de la tele.

La gente sigue mirando la pantalla.

Y nadie quiere la figura de Tulio. Ni a un personaje que está dispuesto a todo con tal de tener una oportunidad para demostrar su talento. Un joven artista que lo único que quiere es recitar poesía, pero que recibe, a cambio, el menosprecio y la burla de los jueces (Patana, Bodoque y Guaripolo) y del conductor del programa, Tulio. Será su enojo quien le dé una oportunidad.

La gente mira la pantalla, todavía.

Videos que corren, luces que caen, ambulancias, flautistas y Huachimingo (el ser mitológico extinto, amigo de Bodoque) haciendo entrevistas tras bambalinas, son parte del espectáculo de “Resucitando una Estrella”, con una duración mayor a los 31 minutos. Además del pato Tengo Miedo y su versión de Nessun Dorma que provoca, tanto en los asistentes como en el jurado y el conductor, el choque de palmas. Sin necesidad de usar el letrero “Aplausos”.

Se apaga el telón.  

lunes 6 de febrero de 2012

Las aventuras del Chupinaski

No está dedicado a Henry. Ni a Charles.  Es para el pinche Chuchupi


Llevaba 16 horas seguidas chupando. No era mi intención, pero me invitaron. Originalmente pensaba en bañarme e ir a la escuela. Pero ninguna de las dos fue posible, porque el alcohol se cruzó por mi camino. Y ante eso no puedo hacer nada. Un vaso del pomo más vara puede hacer a un lado cualquier plan que ya haya hecho. 
Era la fiesta de cumpleaños de aquella mujer. La conocí en otra peda. Me sorprendía, podía beber al ritmo que yo y con la misma música de fondo. 
Tenía unas tetas que aún hoy me obligan a masturbarme. 
Comenzamos con un par de cervezas. Pero ya era de noche y la noche termina en cualquier momento. Exige que te apures con lo tragos. Que tengas mano dura al momento de servir el Reyes. O el Porto. O el Gaviota o Ranchoviejo. Cualquier destilado digno de mis bolsillos desempleados. 
Y, que sobretodo afloje la carne. 
Ya habíamos convivido antes, pero no de esta forma. Digo, porque yo siempre la había respetado. Mirarle las tetas descomunales no es ninguna falta de respeto. Ese día me las acercó. De verdad que no me lo esperaba. Pero lo hizo. Sujeté lo más fuerte que pude mi vaso rosa. No tengo inconveniente con el color de los vasos. Con que tengan alcohol me basta. 
Entonces me las acercó y no pude más que dejarme querer. No soy un hombre que se acerque con facilidad a las mujeres. Me da pena. Aunque, la verdad, lo que tenía en ese momento era hambre. 
-Chupinaski, tengo que enseñarte algo -Me dijo ella. 
-Ougghhh. -Le contesté. 
Mis tripas rugían como león desnutrido de circo. No había desayunado, ni comido, ni nada. En fin, quizá ella podría alimentarme con leche materna. 
-Ven, Chupinaski. 
Me tomó de la mano y luego del rostro. Por poco me olvido del hambre. 
-Ouuu...ghhh
Guardé silencio y la besé. No tuve que hacer nada. Nunca tengo que hacer nada, en ningún sentido. Las cosas siempre llegan por su propio pie. Como las mujeres, el alcohol y la comida. Solo que esta última ya se estaba tardando. Llevaba 16 horas seguidas chupando, y eso sin haber tragado es mortal para mí. Si hay algo que prefiero sobre chupar, es comer. Coger se queda al final. 
-¿Tienes hambre?
-Chi...
Me llevó a la cocina. Quizá se confundió y pensó que el llevarla a la cocina era pretexto para seguir fajando. Así que me tomó otra vez por la cintura. Tengo una figura aún más femenina que ella. Me sentí su hembra. 
-Cógeme, Chupinaski. 
Con habilidad me bajó el cierre y me agarró el chilaquil. Ya me estaba calentando. Pero mi hambre era más poderosa que cualquier cinturón de castidad. Observé a detalle cada rincón de la cocina, cada mueble. Y ni un pinche bolillo duro había allí. Estaba perdiendo la esperanza, hasta que vi el paquete de galletas saladas. 
Ella estaba empapada, con las bragas mal bajadas. Afuera aún se escuchaba música. Algo de Maiden. Era Run to the hills. Canté mentalmente el coro: "Run to the hiiiiills, run for your liiiiiife". 
Me sorprendió que nadie entrara.
-Ah, Chupinaski, ahhhh...
Aún no la penetraba y aquello parecía una orgía. La solté. No pude aguantar que esas galletas estuvieran ahí, sin destaparse. Fui hacia ellas, las abrí y comencé a devorarlas. Ella me miró sorprendida y un poco asustada. Tenía las dos tetas dispuestas a recibir una mamada de antología. De pronto ya no había galletas. Ella comenzó a reírse. Reímos juntos. Me sirvió otra copa. Ella también se sirvió una. Brindamos. 

domingo 5 de febrero de 2012

Tengo que confesarte algo


Espera
resignado
el momento
que te digan
lo que no te han dicho
antes.
Para "sorprenderte"
con las confesiones.
Para reafirmar
lo que
siempre
has pensado:
Que la carne no es tan débil
como cualquier promesa.

lunes 30 de enero de 2012

Recordatorios


Necesito comprar un refri. Y una consola de videojuegos. Una lámpara, la pintura para las paredes. Tengo que cambiar las llaves del fregadero y del lavabo. También comprar una parrilla, platos, vasos, tenedores, cucharas. El bóiler. Un escritorio. Rapar a la perra. Preguntar por las persianas y ver lo de los cabezales de la impresora. 

Chale, necesito anotar todo esto en post-its y pegarlos por toda la casa o se me va a olvidar. ¿Tenemos post-its?

-No. 

Comprar post-its. 

viernes 20 de enero de 2012

Un orgasmo a secas


Cierra la boca,
mujer,
cuando tragues
y cuando cojas.
Que no te escuche
tu pareja    diciendo:
"te amo".
Porque puedes matar
la pasión
que el orgasmo venidero
provoca.

lunes 16 de enero de 2012

No fonear



Odio hablar por teléfono. No sé cómo es que existe el trabajo de telefonista. Sería el peor trabajo de mi vida. No, sería lo peor que podría pasarme. 
Muchos me han preguntado el porqué de mi temor a ese aparato. Yo les digo que, posiblemente, por dos cosas:  
1. Hacía bromas cuando era pequeño (por teléfono) y una vez la persona del otro lado de la línea tenía identificador de llamadas y me la devolvió. Dijo que le diría a mis padres. Eso me asustó. 
2. Una ex-suegra me llamó cuarenta minutos seguidos de su casa a mi celular, reclamándome cosas. Me callé y la escuché. Eso fue doloroso.

Sin embargo, no estoy seguro del porqué. 

A veces pienso que quien prefiere llamar por teléfono en vez de enviar un mensaje escrito (sea carta, e mail o sms, entre otros) está menospreciando a la palabra escrita como forma comunicativa. Como si hablar con una persona, escuchar su voz, fuera sinónimo de eficacia. De que con eso necesariamente nos entenderemos mejor. 

Yo lo dudo rotundamente. 

Porque escribiendo tienes tiempo de pensar en las respuestas. De corregirlas, de ser necesario. En el teléfono todo es en caliente y, contrario a lo que algunos puedan pensar, sí deja algún vacío de información. 

Además de que no interrumpes un coito, una comida, una discusión, un sueño. Lo que sea, cuando escribes algo y lo mandas no hay tos. Uno nunca sabe lo que está haciendo la otra persona a la que se le llama por teléfono. Cuando es por mail o por carta, la persona se sienta en su compu, toma la carta y se da el tiempo de leerla, de leer su correo electrónico. Es el tiempo destinado para ello. No es inoportuna e irrespetuosa. Como el teléfono. Suena de repente, sin previo aviso. Es molesto en reuniones y en desveladas alcohólicas. Y en otras ocasiones.

Mi celular solo lo uso para mensajes de texto. Y de alarma. 

Decálogo para jalar como Mandingo


Mandingo es una fiera. Toda mujer que afirme que le gustan los penes grandes, debería buscar un video de él y cerrar la boca. O cuando menos intentarlo. Porque uno abre la boca al sorprenderse. En fin, esto es un decálogo para hombres. Para aquellos que de grandes... quisiéramos ser la mitad de Mandingo.

1. Imagina que tienes un rifle de 30 centímetros. O lo que le mida a Mandingo. Tres puños apenas lo sujetan.
2. Imagina que eres un actor porno como él y que ya te has echado varios rounds con varios cientos de mujeres actrices, de la vida real y de la imaginación.
3. Considera que, por las razones del punto 2, difícilmente algo le excita a Mandingo.
4. Bájate el cierre y el pantalón. Recuerda que Mandingo la tiene tan grande que no cabe por la cremallera.
5. Por más que quieras, no mires abajo. La decepción será inmediata.
6. Coloca tu mano en la base del pene y no jales más allá de lo que mida la palma de tu mano.
7. Ahora, jala como si estuvieras jalando un palo de escoba, una serpiente, un tubo del metro. Algo que sea muy largo. Que se te canse el brazo de solo llegar a la punta.
8. Recuerda que el pene de Mandingo no puede mirar al cielo como muchos otros. Jala de forma horizontal.
9. Aguanta la venida. El pene de Mandingo es un camino largo por recorrer para cualquier esperma.
10. Como esta siempre será una chaqueta imaginaria, mejor imagínate otra cosa.